¿Qué comida podemos encontrar en la selva? Consejos para viajeros sobre alimentación de supervivencia de la mano de Fernando, uno de nuestros mundinautas…

Uno de los temas mas importantes a la hora de viajar es la comida, el  papeo, la manduca, … vamos lo que nos metemos al cuerpo para disfrutar o reponer fuerzas.

En la selva la comida es más para lo de las fuerzas que para el disfrute. Aquí os voy a presentar dos menús rápidos que pude degustar en la selva de Borneo.

Arroz  al bambú.

Este es un plato que se hace rápido, rico y con poco riesgo sanitario. Tu vas de marcha y cuando entran ganas de comer no hay nada más que elegir un bambú gordito, en la zona los hay a miles, y cortar el tronco dejando un trozo de unos 40 centímetros de largo. En uno de los lados cortados debe haber un “nudo” ya sabéis que los bambúes  tienen como segmentos, trocito bambú, anillito, trocito bambú,  anillito y así  hasta los tres o cuatro metros del árbol-arbusto. Una vez cortado esos 40 cms de bambú (tamaño para dos personas, vamos dos raciones) se mete puñado y medio de arroz, se echa sal al gusto del  comensal, se llena hasta el borde de agua y se tapa la apertura que queda con barro, os recordamos que la otra abertura al ser un nudo ya está sellada por si misma.

Se deposita en una fogata encendida para el evento  el tronquito y a esperar, cuando el bambú empieza a rajarse, ya esta listo. Se retira el tronquito del fuego, se quita el sello de barro y se sirve.

Puede ocurrir que no tengamos platos, no importa en un radio de escasos 10 metros al lado de los bambús seguro que encontráis  plataneros, esos arboles con hojas grandes y consistentes, cada una de las cuales sirve como un plato grande donde depositar el arroz.

Si no hubiera cubiertos, utilizamos los primigenios, a saber, índice, pulgar y corazón.

Para aquellos lectores que sientan algún tipo de escrúpulo, les vuelvo a reiterar que es un plato totalmente limpio nutritivo y sin posibilidad de “coger” ningún tipo de infección o descomposición. Al escribir esto me viene al a cabeza  las veces que al irme a tomar un te en bares supuestamente civilizados me he encontrado un pelo. Si un pelo, pequeñito, helicoidal, rizadito, de los que suenan schuup al caer, comprenderéis que después de esa experiencia el arroz al bambú es para gourmets.

Jabalí al momento

Este es un plato que también pude disfrutar en borneo. Gracias a la amabilidad y habilidad de los lugareños ( que quiere decir autóctonos, del lugar, no de Lugo como una vez me dijo uno de Orense, pero esa es otra historia). Salieron de caza y nos invitaron a acompañarlos, en menos de media hora, y con fusiles de avantcarga  (de los que se cargan por el cañón) cazaron un jabalí que parecían dos. Nos desplazamos rápidamente  al río mas cercano y allí  lo destriparon con sus parang,  lo evisceraron y lo cortaron en cuatro partes más la cabeza aparte.

Mientras dos de los lugareños hacían esto, otros tres acumularon ramas y encendieron una hoguera.

Se guardaron dos perniles y la cabeza para  las familias, supongo, y con los otros dos perniles,  primero chamuscaron los pelos para que quedara perfectamente depilada la piel, y acto seguido lo atravesaron con un espetón y lo pusieron al fuego (gran esterilizador de casi todo, por suerte) asi que en pocos minutos , en los cuales le iban echando agua del río (de ese que puede tener niguas) mezclada con sal para sazonarlo, tuvimos un exquisito asado de jabalí. Mientras comíamos este manjar a mano, en la zona no había plataneros, vimos que la cabeza del jabalí parecía moverse.

Extrañados nos acercamos y vimos que el jabalí no se movía, es obvio estaba muerto y parte del ya formaba parte de nosotros, lo que se movían era una decena o más de garrapatas, que al enfriarse el animal habían decidido cambiar de asentamiento. Este curioso hecho  me hizo reflexionar sobre la labor de los veterinarios en nuestra zona civilizada a la vez de apuntarme mentalmente que debía mimetizarme un poco menos con las costumbres culinarias de la zona, descubrí que al jabalí no solo lo depilaban si no que lo desparasitaban en el mismo acto.

Al que eche de menos un poco más de higiene en este plato le vuelvo a recordar el pelito en forma de muelle, tan habitual en las cafeterías, lo que me hace reflexionar sobre como se lo pasaran en las cocinas de las mismas.

Hasta otra mundinautas!

(Fernando, oficinas centrales Nautalia)