Se encuentra ubicada en el municipio de Chipiona, Cádiz.

Su situación es fantástica por la proximidad de sitios turísticos que visitar: Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera, Puerto de Santa María, Cádiz.

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Sus temperaturas son ideales, no pasé calor en las dos semanas que estuve allí, y viendo el calendario de temperaturas no me extraña. La media de máximas en Agosto es de 31 grados.

Tiene más de 4 kilómetros de playa virgen con aguas limpias y cristalinas, y sobre todo, para ser Atlántico, poco viento. El océano aquí es limpio y fresco.

Costa Ballena tiene muchas zonas verdes, parques, jardines, campos de golf, lagos y playas. Sólo una cuarta parte de las 400 hectáreas que tiene está ocupada por edificios.

La verdad que fue una elección muy acertada para ir con niños: Tienes mucha y buena playa, muchos jardines, pistas deportivas, y mucha tranquilidad. No tienes agobios de gente, y eso cuando vas con niños se agradece.

Aparte del buen enclave de Costa Ballena, me encantó lo cerca que tienes sitios para ver y disfrutar.

El Puerto de Santa María, una ciudad con mucha solera, y nunca mejor dicho, ciudad del Sherry, de Osborne, ciudad de Toros. Puedes disfrutar de una cerveza y unas gambas espectaculares.

Chipiona, alberga el Faro más alto de España y uno de los más importantes de Europa. Muy poblada en verano, conserva el encanto de ciudad. El mercado es curioso de ver.

Sanlúcar de Barrameda, aparte de por sus bodegas y langostinos, sus carreras de caballos en la playa son un espectáculo que recomiendo ver.

Jerez de la Frontera, localidad gaditana con mucho sabor relacionado con el vino y los caballos.

Finalmente os cuento el motivo de llamarse esta zona Costa Ballena.

Se cuenta que hace mucho tiempo, cuando los animales hablaban con los hombres, después de surcar los siete mares desde los confines del mundo, una mañana de abril, frente a las costas de Cádiz, se divisó el potente surtidor de una ballena.

Una majestuosa ballena que había consagrado su vida a buscar la tierra donde las estaciones fuesen templadas, un paraíso donde la humanidad viviera al calor del sol y en paz, junto a doradas playas, ríos de aguas cristalinas y fértiles llanuras de suave ondulación.

Al saber que por fin había encontrado su santuario, la vieja ballena, ya cansada, se dispuso a morir sobre la inmaculada arena de tan anhelada playa, contemplando la más hermosa puesta del Sol.

Desde entonces, según narra la leyenda, dicho paraje se conoce por Costa Ballena.

(Damian Barrio Garcia)