Una de las mejores formas de olvidar la rutina es escaparse el fin de semana a algún pueblecito donde se pueda descansar, pasear y olvidar las tensiones. Entre los pueblos con encanto que he visitado en los últimos años me quedo con dos. Ambos tienen una esencia medieval, aunque podría decirse que son completamente distintos. Se trata de Santillana del Mar en Cantabria y Trujillo en Extremadura.


Santillana del Mar

Santillana del Mar:

Es uno de los pueblos medievales de la península con mayor atractivo turístico. El hecho de que las nuevas construcciones traten de imitar las antiguas casas de la edad media confieren al pueblo el aspecto de un decorado de cine que te da la sensación de haber retrocedido en el tiempo unos cuantos siglos.

Santillana del Mar es conocida popularmente como la villa de las 3 mentiras ya que;  ni es santa, ni llana, ni tiene mar. Pese a ello el turismo se ha convertido en su principal fuente de ingresos.

Aunque el terreno ha sido habitado desde la prehistoria, Santillana tal y como es ahora tiene su origen en los s. XVI y XVII, todo el lugar fue construido en torno a La Abadía de Santa Juliana, de origen incierto. Aunque con el paso del tiempo el pueblo fue decayendo, desde el s.XIX comenzó a atraer la atención de numerosos turistas de todo el mundo, dando fama a este pueblo cántabro. Tras ese repentino interés se procedió a la restauración de todos sus monumentos. Hoy en día su casco antiguo es considerado patrimonio histórico.

A parte de pasear por sus calles, en Santillana vais a poder encontrar el museo de la tortura o de la inquisición (Museo del Solar). Desde la entrada se puede respirar un ambiente oprimente acorde con la exposición. Acompañando a cada utensilio de tortura podréis leer una descripción de su forma de uso y para qué tipos de castigos se utilizaba.

Se puede visitar también el museo diocesano Regina Coeli, en lo que fuera el antiguo convento de las Clarisas (s.XVI) expone patrimonio religioso de la diócesis de Santander.

De imprescindible visita es la Cueva de Altamira, considerada la “Capilla Sixtina” del arte rupestre. En ella se pueden ver impresionantes pinturas rupestres pertenecientes al  paleolítico superior. Actualmente la cueva original está cerrada al público, pero justo al lado hay una réplica de la parte principal de la cueva, además de un museo dedicado a ella.

También de recomendable visita es el Zoológico de Santillana, donde además de especies animales se conservan algunas de las especies vegetales más antiguas de la región.

 

Trujillo:

Asentado sobre una colina granítica, fueron los celtas vetones los primeros en fijarse en el emplazamiento estratégico que suponía el territorio. Con el paso de los años multitud de culturas se asentaron en Trujillo, dando lugar a la enorme villa histórica que hoy podemos visitar.

En la parte antigua de Trujillo se pueden observar varias iglesias, castillos y palacios, además de numerosas esculturas construidas en honor a los numerosos trujillanos que colaboraron en la conquista y posterior administración de América.

Gracias a la financiación privada muchos edificios históricos han sido rehabilitados haciendo posible alojarse en antiguos palacios o casas medievales, aumentando el atractivo de Trujillo como destino turístico. En torno a la plaza mayor han ido apareciendo en los últimos tiempos hoteles, restaurantes y tiendas dedicadas al turismo.

La mayor parte de Trujillo es inaccesible en coche, por lo que la mejor manera es recorrerlo a pie y así poder admirarse con los escudos y filigranas que  decoran prácticamente cada rincón. Coronando este tesoro se alza el Castillo construido entre los s IX y XII y de imprescindible visita.

Entre sus numerosos personajes ilustres destacan: Francisco Pizarro y Francisco de Orellana ambos conquistadores de las Américas. Se puede visitar la casa-museo de Pizarro donde hay una exposición permanente de la conquista de América. También permanece la casa-palacio de Chaves – Orellana, llamada también casa de las cadenas (s. XV) donde se alojó Felipe II después de ser nombrado Rey de Portugal

Otros museos que se pueden visitar son: El museo del traje de Enrique Elías, el museo de la Coria (museo de la historia iberoamericana) o el museo del queso y vino.

Entre tanta historia y museos no hay que perderse la posibilidad de degustar la exquisita comida extremeña: las migas, el Frite de cabrito, la moraga, las landrillas de ternera, criadillas de la tierra o la sopa de obispo.

Si te gusta el turismo rural no puedes perderte ninguno de estos dos pueblos, cada uno con su encanto especial y su historia, pero ambos lugares únicos y especiales.