Formada por 14 islas y rodeada de agua, Estocolmo conseguirá captar toda tu atención. Una de las ciudades más cosmopolitas y bellas de Europa que, a parte de desprender una enorme belleza, es la capital de Suecia. En Estocolmo podrás disfrutar de un paseo por sus cosmopolitas calles e impresionarte con su arquitectura moderna escandinava. Desplázate y conoce todos sus encantos a través de los 109 km de longitud del metro, que está considerado la galería de arte más larga del mundo.
Entre la isla de Stadsholmen y Helgeandsholmen podrás andentrarte en Gamla Stan o Ciudad Vieja y descubrir el centro histórico de Estocolmo. Recorre sus estrechas calles empedradas y no te olvides de atravesar el popular callejón con 90 centímetros de ancho. Date el placer de pasear por uno de los centros urbanos medievales mejor conservados de Europa.
No puedes irte de Estocolmo sin antes visitar su edificio monumental más importante, el Palacio Real. Todos los turistas pueden contemplar con detenimiento la sala de la Victoria, el salón del aniversario de los 25 años de reinado o el salón de Estado con el trono de plata de la Reina Cristina.

Para descansar y llenar el estómago nada mejor que dejarse parar por el mercado de Hötorgshallen. Degusta los productos típicos y las especialidades gastronómicas suecas como: salmón,  arenques o carne de reno.
Si viajas acompañado de niños llévalos a que acaricien a los animales a Lill-Skansen y que observen a los osos y alces. Otra opción es visitar Junibacken, un museo de cuentos donde se puede jugar, corretear e incluso conocer a Astrid Lindgren la famosa interpréte de la serie “Pippi Calzaslargas”.
Descubre el popular Järnpojken (chico mirando a la luna) la escultura pública más pequeña de Estocolmo. Se trata de una estatua de 14 centímetros de altura que se ha convertido en el habitante más querido de toda la ciudad. Cumple con la tradición y acaricia su cabeza para que tengas buena suerte.

Visita el Museo Vasa donde encontrarás un auténtico buque de guerra que fue rescatado tras hundirse en 1628, el mismo día en el que fue botado. Pruébate una campana de buzo de verdad, observa el modo en qué vivía la gente de la época o la forma en la que estos se alimentaban.
Móntate en el ascensor de Katarina y asciende 38 metros de altura hasta llegar al mirador. Para los que lo prefieran disponen de la posibilidad de subir por escaleras. En el lo alto se encuentra el Restaurante Gondolen donde puedes degustar menús de la mano del popular cocinero Erik Lallersted.