Tenemos por costumbre vetar algunos destinos, bien porque hemos estado repetidas veces, porque su nombre ya no está de moda… y he podido comprobar que después de haber visitado varias veces Palma de Mallorca, me sigue sorprendiendo.

Os animo a realizar la siguiente visita en Mallorca:

Por la mañana, para coger energía, es indispensable que desayunéis en el típico y a la vez peculiar bar-cafetería: Can Joan de S’aigo. Es uno de los pocos hornos antiguos que existen en Mallorca con más de 100 años de historia, donde sentarte en una silla de madera junto a una mesa de mármol hacen que el desayuno o merienda se convierta en algo especial, no solo por la calidad de sus helados o sus ensaimadas dulces y saladas, sino por toda la decoración del interior del local y la amabilidad de los trabajadores.

Si tenéis coche, dirigiros hacia Andratx, y siguiendo indicaciones de la carretera encontrareis un desvío para visitar el parque de Sa Dragonera.

Después de las vistas que nos proporciona el parque, no hay mejor opción que continuar hasta el pueblo de Sant Telm para comer y darse un baño en sus aguas turquesas.

Mallorca nautalia viajes

Nada más llegar al pueblo de Sant Telm, encontrareis la facilidad de aparcar en una pineda donde por solo 3,50€ puedes tener todo el día el coche aparcado a tan solo 100 metros de la playa. No esperéis que Sant Telm sea un gran centro comercial, sino todo lo contrario, es el típico pueblo costero donde aún guardan la esencia de la tranquilidad  y el turismo organizado. No dejéis de pasearos por sus acantilados costeros y bañaros en algunas de las piscinas naturales de aguas turquesas, tienen fácil acceso.

También tenéis que pasaros por el restaurante “Can Fleixas” a comeros una paellita al mejor estilo mallorquín. Es un pequeño restaurante familiar donde ni siquiera existe la opción de reservar mesa, ya que mantienen el estilo tradicional de la improvisación, y tiene unas vistas impresionantes dignas de ver (como os enseño en la foto, que está hecha desde la terracita del restaurante).

Si al final del día al caer la noche os queréis alejar del mundanal ruido, en Mallorca también existe la posibilidad de cenar “pa amb oli” en la típica masía mallorquina sin aglomeraciones de gente paseando, y en la más absoluta tranquilidad del pueblo de Montuiri.

No os lo penséis, nuestras Islas Baleares contienen muchos rincones insólitos por descubrir.

(Miriam Chinchilla)