Las vacaciones de verano son posiblemente una de los acontecimientos que, con mas ilusión preparamos cada año. Parecen muy lejanas cuando en el mes de septiembre, regresamos al trabajo con el nuevo sindrome post-vacacional, y con el consecuente (y entendible) cabreo de volver a cruzarse con el jefe que ¡no se como lo hace! tiene un espectacular y uniforme bronceado mientras que tu estas rojo a cachos (y te acuerdas del día en el que te echaste la “peazo” siesta de 3 horas debajo de la sombrilla que, efectivamente y como ya pensabas, era demasiado pequeña). Lejos, pero menos, quedan las vacaciones de verano cuando, dos puentes y alguna escapada mas tarde, llegan las navidades. Y es en alguna cena con amigos, familiares, o con compañeros de trabajo en las que ya se oye que Fulanito o Menganito ha reservado un crucero, porque haciendolo con antelación, le sale muy barato. Y piensas,  “Con lo que queda para el verano ¿ O no es ya tanto tiempo?” Por cierto, en esa cena de empresa, el jefe sigue con su mismo espectacular y uniforme bronceado mientras que tu perdiste a los tres días el rojo-cangrejo consecuencia de la funesta siesta. Y es entre Semana Santa y el Puente de Mayo, cuando despues del regustito de esos tres o cuatro dias de playa, estas lanzado, te agrandas, te prometes a ti mismo que si, que este año si vas a conseguir un bronceado mejor que el de tu jefe aunque sufras, aunque sudes, aunque te achicharres.

Después de un par de cañas con los amigos, por fin, te decides un sabado por la mañana a acercarte a la agencia de viajesreservar el viaje para el verano. Y cuando sales del bar camino de la agencia, recuerdas  lo que te ocurrio hace unos años, cuando con todo el viaje preparado, y cuatro dias antes de salir, la suegra se hizo un esguince de tobillo y tuviste que cancelar el viaje. Recuerdas que decías ¡Pero si el chico ese del Madrid juega con un par de esguinces en cada pierna, y mete tres goles!. Pero tu suegra no juega en el Madrid…tu suegra se quejaba, gritaba (mucho) y lloraba (mucho mas). Y cancelaste el viaje.

Cuando llegaste a la agencia para que te devolvieran el dinero, te dijeron que debias pagar los gastos de anulación, los de gestión y una penalilzación del 15% por haber cancelado cuatro días antes del inicio del viaje ( artículo 161 ley 1/2007 de Defensa de los Consumidores y Usuariso). Y comprobaste el artículo 161 de la Ley 1/2007, y efectivamente, asi lo dice. Y si hubiera cancelado dentro de las 48 horas antes de iniciar el viaje, la penalización hubiera sido del 25% !!!

Te entra el “bajon” y estas a punto de darte la vuelta, recuerdas que Menganito (el que habia reservado el crucero en navidades) te dijo que en la nueva agencia abierta en el barrio, NAUTALIA, le devolvieron el dinero porque habia cambiado de trabajo y su nuevo jefe (que tambien lucia un perfecto bronceado) no le asigno vacaciones en las fechas en las que tenia contratado el viaje. Y te dice que NAUTALIA tiene una Garantía de calidad por la cual, de manera gratuita, te regala un seguro que te devuelve el dinero si cancelas el viaje, y que incluso te indemniza si el vuelo se retrasa o si se demora la compañía aérea en entregarte las maletas. Y te das cuenta de que puedes centrarte en superar bronceado de tu jefe, con la seguridad que te da la “GARANTIA DE CALIDAD NAUTALIA”.


(Arturo  de Nautalia Viajes)