Los que han tenido la suerte de conocerla la llaman “Isla bonita” por su gran belleza. Y nada más lejos de la realidad. Aunque también se la podría describir como la isla de los colores, porque a pesar de que el tono verde de su frondosa naturaleza es el que más destaca, La palma es una isla tremendamente colorida.

Las playas de La Palma destacan por sus limpias y puras aguas, y al ser una isla volcánica se caracterizan también por sus paisajes vírgenes, sus impresionantes acantilados y su fina arena negra. La costa de la isla esta repleta de pequeñas calas entre las que se encuentran las de Puerto de Naos y Charco Verde, en Los Llanos de Aridane; Los Guirres, o El Volcán, en Tazacorte; la Zamora, en Fuencaliente; Los Cancajos, en Breña Baja, y Nogales, en Puntallana

La temperatura apenas varía durante todo el año, y aunque no es un destino puro del tipo sol y playa, siempre podrás disfrutar de buen tiempo y un bañito en el mar. Uno de los grandes tesoros de La Palma es su particular naturaleza, con densos bosques de laurisilva y pinares. La isla fue nombrada en su totalidad Reserva de la Biosfera, siendo la única isla canaria en la que se pueden encontrar arroyos.

Si te gusta la astronomía, esta isla es el destino perfecto. Su cielo es inmejorable para disfrutar de largas noches contemplando el firmamento y además, cuenta con uno de los observatorios de astrofísica más importantes del hemisferio norte.

Y no debes olvidarte de visitar el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Podrás disfrutar de preciosas vistas y del sorprendente riachuelo de agua continua de La Caldera, único en las islas Canarias. Pero además, si te gusta ir de ruta en La Palma descubrirás la maravillosa Ruta de Los Volcanes que recorre la mitad sur de la isla a través de la montaña, y dónde podrás admirar antiguos volcanes y sus espectaculares paisajes.