Un poquito más pequeña que Mallorca, se podría decir que la isla de Menorca es la típica hermana perfecta. Una mezcla de cultura y relax con un aire más selecto. El destino más romántico para las parejas que quieran disfrutar de momentos únicos y paisajes idílicos a cada momento.

Menorca es, además, puro paraíso para los playeros, pues cuenta con más de 200 kilómetros de costa y unas setenta playas, además de recónditas calas aún por explorar. Eso sí, procura informarte bien de cada playa, porque dependiendo de la situación geográfica en que se encuentran tienen características bastante distintas. Mientras que en el norte suelen ser playas de arena gruesa y rojiza en el sur las encontrarás de arena blanca y fina. Lo que sin duda se mantiene inalterable son las aguas puras y cristalinas que bañan todas sus costas.

Y precisamente gracias a sus magníficos litorales, entre otras muchas cosas, en 1993 la UNESCO declaró a Menorca Reserva de la Biosfera, debido a su diversidad ambiental y sus valores naturales.

Pero esta isla no solo es playa. Menorca cuenta con un patrimonio cultural muy interesante y antiguo. No puedes dejar pasar una visita a lo numerosos poblados y monumentos prehistóricos como la Naveta des Tudons, Torralba den Salord, Torre den Gaumés o Cales Coves, entre otros. Y por supuesto disfruta con sus diferentes museos: Museu de la Natura en Ferreries; Museu Diocesà y Museo Municipal des Bastió de Sa Font en Ciutadella; Museo de Menorca y Museo Hernández-Sanz en Maó; y el Museo Militar y el Fort de Marlborough en Es Castell.

Solo o acompañado, Menorca puede ser tu isla perfecta.