Cuando decidí solicitar una beca para estudiar en  el extranjero lo hice pensando en un país cercano a España, pero el destino, el azar, o lo que a mí en ese momento me pareció mala suerte, quisieron que tuviese que realizar mi curso en Toronto (Canadá).

Al principio, la idea de irme tan lejos me pareció horrible, me aterraba irme a un país del que no conocía absolutamente nada, pero la ilusión que tenía por hacer el viaje superaba todos mis miedos.

Recuerdo que la primera semana no fue fácil, el cambio horario y las diferencias gastronómicas hicieron que tardase un tiempo en adaptarme al país, pero luego todo cambió.

Toronto es la ciudad más grande de Canadá, por lo que siempre hay algo por hacer.

Ir de compras se convirtió en una de mis actividades preferidas, hay muchos centros comerciales ideales para pasar el día cuando hace mal tiempo. También son muy conocidas las calles Bloor y Bay, donde podemos encontrar muchas tiendas especializadas.

Como atracción turística me quedo con la CN Tower. Es una visita obligada para todo aquel que valla a  la ciudad. Se encuentra situada en el centro de Toronto y las vistas que ofrece son impresionantes. Para pasar un día divertido con amigos o con la familia a mí me gusta el parque de atracciones “Canada’s Wonderland”. Es el más grande y popular que hay en Canadá y tiene un gran número de atracciones, entre las que destacan las montañas rusas y los toboganes.

Además, Toronto cuenta con gran variedad de museos y monumentos para visitar, como la Galería de Arte de Toronto, el Royal Ontario Museum, que es el más grande de Canadá, o el Centro de las Ciencias de Ontario.

La diversidad étnica, con nacionalidades llegadas de países de los cinco continentes, y el clima, mucho más moderado que en otros lugares de Canadá y el norte de los Estados Unidos, son otras de las particularidades que hacen de Toronto una ciudad única.

Te animas a visitarla?

(Andrea, cliente satisfecha de Nautalia)