Playas Griegas y aventuras sobre ruedas de la mano de uno de nuestros Mundinautas!

He viajado varias veces a Grecia, y a parte de Atenas y el Peloponeso apenas conocía la Grecia “continental”. Siempre había disfrutado de las maravillosas playas de los cientos de islas del Egeo, creía que había estado ya en los parajes más preciosos del país. Pero me equivocaba. Uno de mis mejores amigos (de padres griegos) me pico la curiosidad y decidí conocer un poco mejor esta nueva dimensión de la siempre sorprendente Grecia.

Lo primero que descubrí es que es bastante menos estresante viajar en ferry hacia cualquier isla que viajar por las carreteras interiores de Grecia. La forma de conducir del país es muy particular, e incluso viajando en autobús de línea más vale no mirar mucho al asfalto o podremos llegar sin aliento a nuestro destino.

Nos detuvimos  en Lamia, y recorrimos las playas que se encuentran al sureste. Justo en frente está la isla de Evia,  el mar allí queda estancado en una especie de “ria” lo que hace que sea muy tranquilo y se pueda bucear por sus aguas cristalinas durante horas y horas. Hay pequeñas poblaciones con Hoteles decentes y muchas opciones para campistas.

El siguiente paso fue alquilar un coche y descubrir por fin la famosa playa de Milopótamos. Primero hay que llegar hasta Volos, y luego coger una carreterita que bordea la costa y desde donde se puede llegar a varias playas. Junto a Agios Ioánnis está Milopótamos,  en donde aparece una pequeña cala custodiada por paredes de roca y vegetación. Un auténtico retiro en el que disfrutar de la soledad y de la belleza del lugar. El agua es muy clara  y se puede llegar nadando a pequeñas remansos de arena de playa dentro de las cuevas que hay en las rocas. La sensación de paz e intimidad de estos lugares sólo la rompen los pececillos que te rodean y que son los auténticos privilegiados de disfrutar de estas aguas durante todo el año.

No olvides visitar Milopótamos y sus playas cercanas si decides hacer una escapada por las costas de la Grecia Continental, no te arrepentirás.

(Diego, oficinas centrales)