Fernando nos cuenta su Viaje en Coche por los pueblos más destacados de Cantabria, te animas a visitarlos con nosotros de una lectura?

En mi roadtrip por Cantabria encontré numerosos “pueblecitos” de esos donde te sientes arropado por lo tradicional. Pasar de la ciudad a estos municipios que conservan su carácter local es como una “bocanada de aire fresco”, cuando llegas te das cuenta que lo echabas de menos aunque no lo sabias.

“Acogedor” es el primer adjetivo que le pondría a estos  “casi-pueblos”, por su tamaño son más bien aldeas o concejos, “el buen perfume viene en frascos pequeños”.  Entre todos ellos Llanes, San Vicente de la Barquera, Santillana del Mar y Comillas o Suances llamaron especialmente mi atención.

Para alojarnos tuvimos la suerte de dar con uno de los campings más bonitos de la zona norte, El camping de la Paz, situado  en Llanes; sobre una ladera verde que mira al mar, ¿te imaginas el amanecer allí? Merece la pena observarlo mientras desayunas, y aun mejor acompañando la situación con Old Pine de Ben Howard. Las cuevas de Llanes son una atractivo que mucha gente visita, y aunque no fue nuestro caso lo dejo ahí porque parecían interesantes por los comentarios.

Santillana del Mar fue el que más nos gustó. Conocido como el pueblo de las tres mentiras, ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Las calles, las “casitas” y las fachadas son de piedra y en los comercios locales puedes comprar las exquisiteces regionales como la fabada y probar leche fresca de vaca con un trozo de bizcocho o quesada artesanal. Entre varios museos; nos decidimos por el Museo de la tortura, painfully interesting!

El “chapuzón cultural” nos lo dimos en San Vicente de la Barquera con su Conjunto Histórico Artístico formado por monumentos como la Iglesia de Santa María o el Castillo del siglo XII. San Vicente es también un punto de paso del Camino de Santiago de la costa y otras peregrinaciones. Por supuesto no nos olvidamos de Comillas, allí visitamos la famosa Universidad Pontifica y tomamos una cañita en el casco antiguo que también esta considerado de interés histórico.

La última parada fue Picos de Europa. Solo unos kilómetros nos distanciaban, asique para añadir un poco de espíritu deportivo nos decantamos por  barranquismo y kayaking, con la suerte que coincidimos con un grupo de adolescentes que no pararon de hacer el “indio” y añadieron un toque muy gracioso a la ruta, volcaban una canoa cada 40 metros!

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