Leticia, una de nuestras compañeras, vivió toda una aventura en su viaje por África. Nos han mandado su relato para compartirlo con nosotros:

 

Han pasado casi 10 años y es imposible de olvidar, la primera vez que hice un safari, fue en Sudáfrica, aún recuerdo aquel  jeep descapotable con el que recorrimos el parque de Pilanesberg (cerca de Sun City), aquellas primeras jirafas tan elegantes con su andar, aquellos rinocerontes tan impresionantes y tan cercanos;  cebras, impalas, familias de leones…  Eso fue el principio de un viaje inolvidable.

Después continuamos hacia Zambia, y pudimos observar sus majestuosas Cataratas Victoria ó  ”Victoria Falls, recorrimos el camino por sus puentes por el lado de Zambia sin poder dejar de mirar esa naturaleza, esas cascadas de agua que emanaban, ese  arco iris mezclado con sus aguas hacían un paisaje idílico e inolvidable, era imposible dejar de hacer fotos cual japonés en un museo.

Y lo mejor fue contemplar desde un helicóptero (aunque solo fueran unos minutos)  esas vistas espectaculares:  las cataratas Victoria del lado de Zambia y del de Zimbabwe , aún cierro los ojos y las estoy recordando, se reflejan en mi retina,

Poder hacer un crucero por el río Zambezi en buena compañía, ese atardecer, mezcla colores; las sombras que dejan los árboles y esas siluetas de familias de elefantes que paseaban apaciblemente y esas cabezas hipopótamos que asomaban tímidamente, qué paraje tan idílico.

Nuestro viaje continuo hacia Zimbabwe, a una reserva privada llamada Matetsi Water Lodge, las reservas privadas son muy habituales en Sudáfrica, Zimbabwe, Botswana para hacer un safari de lujo.

Es impresionante dormir en estos lodges de lujo: habitación decorada al más mínimo detalle con ducha interior y exterior, con tu piscina privada a orillas del río, en el que oíamos a los hipopótamos porque estaban a tan solo a unos metros, ir acompañadas por los rangers hasta la habitación, el despertar por las mañanas con un golpecito en la ventana, alojarse en plena naturaleza a todo lujo, desayunar y cenar al aire libre  simplemente escuchando los sonidos de la naturaleza, es excitante.

En Matetsi también tuvimos la oportunidad de hacer un safari por la propia reserva privada con nuestro ranger y pistero (que solía ir delante del coche buscando animales y descubriéndonos todos los secretos de la naturaleza).  Una vez que paraban el jeep , apagaban las luces del coche y se podía disfrutar de los sonidos de la naturaleza africana en la oscuridad; safaris nocturno, safaris diurnos y safaris a pie, hay tanto que ver, tanto que recordar.

Volvería a vivir esa experiencia una y mil y veces, África te embarga, te atrapa, sus gentes, sus paisajes, sus animales, sus costumbres,  una vez que lo pruebas siempre quieres repetir y conocer más, es un continente que te engancha, se puede describir y trasmitir lo que uno siente al conocerlo, pero nada comparado con verlo con sus propios ojos.

(Leticia, oficina de Logroño)