¡Nos encantan las historias de los mundinautas! Hoy Marta Baños nos habla de Santiago de Compostela:

Santiago de Compostela

Me emociona solo el hecho de poder escribir este post acerca de la ciudad que con su encanto se ha llevado una pequeña parte de mi corazón. Esa mezcla entre lo bucólico y lo romántico, la combinación de ese ambiente gris con el verde que reflejan las hojas cuando los haces de los rayos de luz las atraviesan, hace de Santiago DC la perfecta ciudad, para visitantes, peregrinos y amantes de cualquier cosa que necesites que te aporte una ciudad.

Un intenso paseo por A zona vella, recorriendo cada uno de esos callejones, como la ruelaentrerrúas (callejón más estrecho de Europa) que se quedan clavados en la retina de uno, sumado al echarle un vistazo a la maravilla de parques que se integran perfectamente con la arquitectura para acabar en en ‘A despensa da Troya’ con una buena Estrella Galicia (eso sí, siempre con tapa), hace que en tan solo una mañana se pueda degustar todo lo necesario para un turista.

La inmensidad de una Catedral con 800 años de historia hace que cuando uno se sitúa tumbado bocarriba en el medio de la plaza del Obradoiro, sienta lo pequeños y grandes que somos al mismo tiempo.

La perfecta gastronomía compuesta por churrasco, zorza (a la que uno puede volverse adicto), raxo y demás platos típicos combinados con un buen albariño o ribeiro deleita los paladares de sibaritas que vienen buscando en lo sencillo una gran comida.

Con respecto al tiempo, no hay nada más maravilloso que poder disfrutar de las cuatro estaciones en un mismo día, algo que Santiago y otras pocas ciudades permiten dada su situación geográfica.

Y si ya hablamos del factor humano y personal de los compostelanos, decir que lo de que el gallego sube y baja o que el gallego es tímido, son tópicos que responden a la ignorancia del que no ha pisado tierras gallegas. Los compostelanos son de esa clase de gente que se acerca a tu corazón y sin que te des cuenta se cuelan en él para el resto de tu vida.