La Campus Party es tradicionalmente ese foco de Frikis donde la conexión va a toda velocidad, se hacen maratones para jugar en línea y se habla de robótica, desarrollo y mucho Internet.

Aproveché un día de vacaciones y pasé el viernes, jueves y sábado allí dispuesta a lucir mis camisetas más frikis,  pero lo mejor de las vacaciones es la capacidad de improvisar y romper con los planes para salirse de la rutina.

Así que sí, estuve en la campus, twittee algunas cosas, vi ordenadores muy frikis, como el de la foto; que se tuneó desde una nevera de Coca Cola. Pero lo más interesante fue salirse del programa y descubrir un poco más Valencia.

Valencia sorprende, La Ciudad de las Artes y las Ciencias es mucho más bonita de lo que parece en los folletos. Si desde fuera los edificios resultan impresionantes, espera a verlos desde dentro, te cambiará la percepción. Uno de mis favoritos fue el Ágora, donde se celebraron la mayoría de las ponencias y las mesas redondas.

Pero a pesar de lo que parecía al principio, no pasamos todo el tiempo metidos en la Campus, así que hubo tiempo para 3 paellas, días de playa y fiesta.

La mejor de las paellas fue en casa de un amigo valenciano, debajo de un pino, con la brisa y el olor del romero y la hierbabuena del campo. Pero desafortunadamente es poco probable que tengáis la suerte de poder comerla, así que os recomiendo otra también deliciosa.

El Restaurante se llama Pilsener y está en Alameda 38, por 35 euros por cabeza con vino, y entrantes, puedes disfrutar de una de las mejores paellas valencianas con pollo, conejo y caracoles. Entre la gente de marketing online ya es famosa.

Otra de las cosas increíbles que he probado este fin de semana es una de las mejores horchatas valencianas con Fartons incluidos. Tarde de terraza en la Horchatería Daniel de Alboraya, una de las más famosas y antiguas de Valencia. Mi recomendación es ir por la tarde pero pronto, antes de que se llene hasta los topes.

Para salir de marcha hicimos dos rutas que no tienen nada que ver la una con la otra, el jueves por la noche y el sábado disfrutamos del Barrio del Carmen. Uno de los más céntricos, lleno de callejas y garitos auténticos. Uno de ellos es el Radio City, donde además de tomar un Tanqueray y bailar un remix de Emir Kusturica, puedes encontrarte con una inesperada doble de Lady Gaga. La música es diferente y el sitio permite bailar. Ahora en verano hay mucho guiri, pero aún así vale la pena.

El viernes hicimos la ruta alternativa, tomando unas cañas en el 48 (Alameda 48) y luego pasando la noche en uno de los reservados de L’Umbracle, entre antorchas, luces de color rosa y mucha gente guapa. A tan solo 100 metros de la fiesta de este sitio estaban las tiendas de campaña de todos los Frikis de la Campus, mientras medio Valencia chic (maquillaje, bronceados, tacones y vestidos de palabra de honor) bailaba en tarimas de madera.

Otro sitio que no podrás perderte para cenar de raciones es “La Bodeguilla del Gato”, donde el camenbert frito con salsa de arándanos es una delicia, además de las tortillas de patatas y las morcillas. Hay que reservar si se va en fin de semana, porque el sitio es pequeño y los que conocen Valencia saben que vale la pena por calidad y por precio.

Pero sin duda lo mejor fue la playa, tan añorada por la gente de interior, paseos, baños y olas sin algas ni medusas y con la arena más fina. A tan sólo hora y media desde Madrid con el nuevo AVE. Una visita que habrá que repetir, con o sin frikis.

Valencia también te está esperando!

(Patricia, oficinas centrales)