Varsovia es una de las capitales europeas que todo buen mundinauta debe conocer. Sus palacios, iglesias y mansiones presentan una gran riqueza de color que te envolverá en cuanto te atrevas a visitarla. Monumentos, paisajes y una larga historia se unen en esta ciudad para que disfrutes de un viaje realmente encantador. Por algo esta bella ciudad es la capital de Polonia desde que el rey Segismundo III Vasa la trasladó desde Cracovia en 1596.

El centro histórico de Varsovia es el barrio más antiguo y uno de los atractivos turísticos más importantes de la ciudad. En el corazón del barrio se encuentra la Plaza del Mercado, donde podrás relajarte tomando algo mientras disfrutas de la vista de las casas propias de la arquitectura medieval. Las calles aledañas son una muestra de la misma época. Paseando por ellas descubrirás la barbacana, las murallas y la Catedral de San Juan.

 


El valor añadido a este centro histórico se encuentra en su reconstrucción, llevada a cabo después de la Segunda Guerra Mundial. Esta parte de la ciudad había sido destruida completamente a raíz del Alzamiento de Varsovia en 1944 y, al haber realizado esta obra, en 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como “ejemplo destacado de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX”.

Más allá del casco antiguo, aunque en sus cercanías, la ciudad tiene maravillosos ejemplos de arquitectura gótica, renacentista, barroca y neoclásica. El estilo gótico está representado en las majestuosas iglesias, pero también en las fortificaciones. Las construcción más significativa es la catedral de San Juan Bautista. Por otro lado, el mejor ejemplo de arquitectura renacentista es la casa Barczyko, un edificio llamado “El Negro”.

Las estructuras más antiguas de estilo barroco en Varsovia son la iglesia de San Jacinto y la columna Zygmunt. Por último, la arquitectura neoclásica se puede describir como simple y muy inspirada en la cultura romana en combinación con formas geométricas. Los ejemplos más destacados de este estilo son el Palacio Łazienki y el Palacio sobre el Agua, ambos ubicados en el Parque Łazienki.

 

 

A parte de los cuatro estilos predominantes en la ciudad, se hace necesario destacar, por su imponente visión, el Gran Teatro Wielki, un complejo teatral arquitectónico que es sede de la Opera Nacional Polaca y el Palacio de Wilanów, también de estilo barroco. Además, por su historia, hay que citar, al menos, el Castillo Real.

Nautalia te recomienda los lugares más espectaculares y este es uno de ellos, así que ya sabes… ¡Ven a pasear por Varsovia!